En los auriculares, su voz dulce desgrana el final de un lamento hecho canción: "... deja mirar tu río cuando vuelva/aquel que me promete tus flores de poeta./Las sombras, los silencios, los dolores/lloran aún más hondo al recordarte/haciendo guerra con tus flores buenas". Poco después, Ligia Piro atiende el teléfono.

"El nombre se lo 'robé a Chabuca Granda", reconoce a poco de comenzar la entrevista con LA GACETA. Se refiere a su último disco, "Las flores buenas", que el viernes a las 22 presentará en el teatro Alberdi. Y lo que aporta Chabuca -además del título- a este ramo de canciones es "Las flores buenas de Javier", tema en el que la genial peruana llora la muerte de un compatriota, el poeta-guerrillero Javier Heraud, acribillado (29 balazos) por la Guardia Republicana de Perú en 1963.

- Es tu primer disco en castellano, con canciones latinoamericanas... ¿Dejaste el jazz?

- No. De hecho, el viernes haremos algunos temas, como para no abandonar los orígenes. Es cierto que nunca había grabado el 100% en español, pero tampoco mi repertorio fue solo jazz. Siempre en mis recitales incluí, por ejemplo, la zamba "Juan Panadero", del Cuchi Leguizamón y Alberto Castilla. Y ya cuando presenté "Según pasan los años" canté un poco de todo. Lo que sí pasó es que sentí la necesidad de abrir el abanico; me puse a estudiar y a buscar. Al mismo tiempo, dejé la dirección musical en manos de "Popi" Spatocco (y grabamos en el sello de Lucio Alfiz) y juntos nos metimos a trabajar solo música latinoamericana.

- ¿Cómo fue la reacción de la gente al cambio?

- Hay una pequeña minoría que quizás me extraña... el del jazz sigue siendo un público acotado. Pero fue maravillosa la bienvenida absoluta de quienes me escuchan cantar en castellano. Y para mí, esta posibilidad de fusionar sonidos y géneros es muy placentera, y divertida, y no quiero que esto deje de suceder. Si no disfruto lo que hago, no vale la pena hacerlo... Y claro, si yo no lo disfruto tampoco lo hace el público.

- ¿Cómo fue la experiencia de grabar por primera vez con tu papá (Osvaldo Piro)?

- ¡Increíble! Fue un regalo que quería hacerme (como lo fue cantar con mi madre en "Según pasan los años"). En realidad, fue un proceso lento: primero le pedí que me regalara un arreglo de un tango, y aceptó. Entonces me animé a pedirle que dirigiera la orquesta: él lo pensó, eligió los músicos y también dijo que sí... Pero me sugirió que cambiara de tango, y me propuso que hiciéramos "Nada". Me encantó la idea, porque respecto de "Nada" nos unía el hecho de que una vez yo se lo había dedicado al cantarlo. Ya estaba muy contenta de haberlo logrado, cuando Popi me dijo: "¿y si le pedís que también toque el bandoneón?". "Ni loca -le contesté-. No va a querer. Me va a decir que no". Entonces se lo pidió él, ¡y mi papá aceptó! Y no solo grabamos el disco. Tuve el honor de que, cuando presentamos el disco en Córdoba, él compartió conmigo el escenario.